Nuestra confianza en hombres que rinden servicio sagrado, o que alegan hacerlo, nunca puede ser absoluta, sino que siempre debe estar condicionada a la medida en la que ellos reflejen fielmente la voluntad y sabiduría de nuestro Dador de vida. Si esa confianza alcanzase alguna vez el punto de convertirse en fe en tales hombres, habría ido demasiado lejos.

Deja tu opinión, pero por favor, sé respetuoso.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s