Para entender qué es el espíritu y cómo es posible su manifestación, haremos una exégesis y compararemos  traducciones de la Biblia.

 

El término español espíritu, deriva del latín spiritus, que aparece en la traducción conocida como la Vulgata Latina. Muchos miles de años antes, aparece el término hebreo ruaj, que se traduce como aire. En griego es “pneuma”, que significa viento. “Pneuma” tiene relación con otro vocablo griego: “pneo”, que significa soplo, y en su segunda acepción, aliento.  La Biblia de Jerusalén, en el libro del génesis 1:2 dice que en el principio, cuando las cosas no habían sido creadas, “el viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”. La Versión Israelita Nazarena dice que:  el aliento de Elohim se movía sobre la superficie del agua. Por otra parte, la llamada Biblia Peshitta, cuya traducción se distingue por provenir de rollos escritos en arameo, dice lo siguiente… ¿Qué es incubar? incubar proviene del latín incubāre y en su cuarta acepción significa: Iniciar su desarrollo antes de su plena manifestación. El espíritu entonces resulta ser un aliento poderoso que es capaz de permanecer a la espera y luego desarrollarse.

 

Génesis 2:7 dice que Adán recibió el aliento de vida por parte de Jehová. Este se mantuvo mientras Adán fue obediente a Dios, pero cuando él y su esposa desobedecieron y murieron, este aliento de vida o espíritu los abandonó.

 

El espíritu de Dios no sólo se manifiesta para dar vida. También lo hace para que en los que le son obedientes, se incuben ciertos dones, que en su conjunto son conocidos como “el fruto del espíritu”. Los invito a que leamos lo que dice Gálatas 5:22 y 23. Este fruto es la esencia misma de Jehová. Los más de 4800 años relatados por la Biblia, dan cuenta de ello. Al haber dado a su hijo como sacrificio por todos, demuestra el amor que nos tiene. Al no destruir a la humanidad por tantos pecados, podemos ver su gran paciencia, su apacibilidad, su autodominio, su paz.  Al saber que un pecador se arrepiente y se redime, vemos la bondad y el gozo de Jehová.

 

La Carta de Santiago dice: acérquense a Jehová y Él se acercará a ustedes. Una manera de hacerlo es confiando plenamente en Él cuando atravesamos por situaciones difíciles. Es cierto, quizá nuestros problemas no se solucionarán. Pero Jehová, a través de su espíritu nos infundirá la fe, el autodominio y la paz necesarias para mantenernos firmes. Aquí llegamos a un punto sumamente importante: la confianza en Jehová.

La palabra abba aparece tres veces en la Biblia, en:  Mar 14:36; Rom 8:15 y Gál 4:6. Por desgracia, muchas traducciones hacen una mala interpretación de esta y la vierten como padre. Marcos 14:36 dice: “Abba,* Padre, todas las cosas te son posibles; remueve de mí esta copa. No obstante, no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”. El comentario de la Traducción del Nuevo Mundo con referencias dice que abba significa “El Padre” o quizá “oh Padre”. Pero esto no es correcto, pues abba es una “guturación o primera palabra aramea formada por los labios de los niños de pecho e implica una confianza total. Así, podemos entender que abba y Padre juntas en el contexto de Marcos, reflejan el amor absoluto y la confianza inteligente de Jesús hacia Jehová.

 

El espíritu de Dios le dio fortaleza a Jesucristo al estar sometido a la más dura prueba a la que alguien ha estado puesto jamás.

 

Cristo dijo que el espíritu de Dios estaba pronto para actuar. Pero también aconsejó a sus discípulos que se mantuvieran en oración, es decir, en estrecha relación con Jehová.

 

Leamos juntos lo que dice Revelación 22:17. Como se lee, la invitación es única, porque al beber de esta agua, no moriremos en sentido espiritual.

No obstante, para ser merecedores de beber de esta agua debemos ofrendar nuestro corazón a Jehová.

 

Decíamos que el espíritu es un aliento poderoso que es capaz de permanecer a la espera y luego desarrollarse. Así que el amor, el gozo, la paz, la gran paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la apacibilidad y el autodominio, están prestos para incubar y desarrollarse en nosotros. Pero para que eso sea posible tenemos que atender lo que dice Gálatas 5:25 y 26.

Si así lo hacemos, el Espíritu de nuestro Dios Jehová se hará manifiesto en nosotros y el fruto de este será evidente a la vista de todos.

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