Ejercicios teológicos

La teología no es otra cosa que el estudio de Dios. La palabra teología es de origen griego “θεος” o “theos” que significa “Dios” y “λογος” o “logos” que expresa “estudio” o “razonamiento”, en consecuencia, significa el estudio de Dios y de los hechos relacionados con Dios. La Biblia nos dice que Dios no tiene principio ni fin, el hombre estudia esas cosas de Dios a partir de que el hombre mismo fue creado. Sabemos de Dios solo una pequeña parte de todo lo que Él nos ha querido decir por medio de Su revelación en la Biblia. La teología indaga, analiza, razona. Se vale de otras herramientas como la exégesis, la hermenéutica, incluso la dialéctica para llegar al núcleo, al corazón mismo de lo que Dios nos quiere comunicar.

Los ejercicios teológicos que irán apareciendo en este blog se centrarán en las principales parábolas de Jesús. El hijo pródigo, el buen samaritano,  la de los talentos, etc. Y por último un ejercicio sobre el llamado “sermón de la montaña”.

La razón de hacer estudios sobre las parábolas es porque ellas guardan siempre enseñanzas “ocultas” como perlas. Las parábolas fueron la forma más sencilla y práctica que Jesús utilizó para hacer llegar a su auditorio grandes y profundas enseñanzas. Son fáciles de entender por todo tipo de personas, sin importar el nivel educativo o cultural. Para el que no es estudioso de la Palabra de Dios, una parábola deja un buen mensaje al final. Para el que escudriña la Escritura es un cúmulo de aprendizaje cristiano. Hay que advertir que Jesús también empleó alegorías. Así que además de las parábolas, tenemos alegorías y parábolas que también son alegorías. Las parábolas también son útiles para entender cuestiones como las de qué es lo importante: la ley o la fe. No pocas veces los fariseos y los doctores de la ley, buscaron entrampar a Jesús. Las parábolas también fueron una forma de rebatir sus malos razonamientos.

Estos contenidos han sido producto de muchas horas de estudio, investigación, reflexión y razonamiento, el único propósito para estos documentos es que sean provechosos para hombres y mujeres que como dijo Jesús “tienen conciencia de su necesidad espiritual”.

Los ejercicios teológicos serán publicados a razón de uno por semana. Se pueden leer así, directamente o con la ayuda de una copia de la Escrituras.

Algunas de las traducciones que han sido empleadas para estas investigaciones son:

Biblia de Jerusalén

Biblia Hispanoamericana versión interconfesional

Reina Valera 1960

Reina Valera Contemporánea

La Biblia de Nuestro Pueblo

Traducción del Nuevo Mundo

Traducción en Lenguaje Actual

Fuentes:
https://www.significados.com/teologia/. Se consultó el 17 mar.. 2017.

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Una corporación disfrazada de religión

Con más de ocho millones de miembros, la Watchtower bien podría ser un país, tendría más de el doble de población que Uruguay, por ejemplo. Pero esos más de ocho millones de personas están repartidas por todo el mundo. Las más son personas sinceras, cuyo único anhelo es servir a Dios. Personas que dedican muchas horas al año a la predicación de la Palabra de Dios.

Cuando alguien acepta un estudio bíblico que los testigos de Jehová ofrecen de manera gratuita, se le dice que todo lo que va aprender está basado en la Biblia, aunque se emplea un libro que es una ayuda para entender los conceptos básicos. Este libro habla sobre el propósito Divino, las cosas que desagradan a Dios, la moralidad, etc. Todo con miras a que el estudiante cambie su modo de vida y lo “ajuste” al tipo de vida que a Dios le agrada, según las enseñanzas de los testigos. Se invita al estudiante a que acuda a las reuniones bíblicas de los testigos que se imparten el los llamados “salones del reino”. Así el estudiante se va relacionando con la congregación y va profundizando en sus conocimientos. Algunas veces se le sugiere al estudiante vestir de ropa formal, otras no, todo dependerá del maestro. Aunque no está condicionada la entrada a vestir formal, sí se nota una cierta presión a hacerlo.

Después de unos meses de estudio, el interesado sabe qué es lo que Dios desaprueba, si asiste ya a las reuniones, se le hará la invitación a hacerse publicador no bautizado, esto es que ya podrá acompañar a los testigos a la predicación. Para este paso el estudiante ya habrá hecho cambios evidentes en su forma de vivir, de vestir y de hablar. Si es hombre, deberá usar el cabello corto, vestir de traje en las reuniones a las cuales deberá asistir regularmente. La mujer debe usar falda en las reuniones y arreglarse de manera “modesta”. El estudiante no debe abusar del vino, no debe fumar, ni decir groserías, no debe trabajar en cosas relacionadas a un modo deshonesto de vida, como los casinos. Tampoco puede pertenecer al ejército o la policía. Todo esto porque el testigo en ciernes, debe tener franqueza de expresión. Es decir, debe vivir de acuerdo a lo que predica.

Hasta aquí todo bien. Sin duda estas cosas son bastante valiosas, incluso la comunidad suele reconocer estas cosas. El problema es a nivel directivo. La Watchtower es el clero de los Testigos de Jehová. Aunque obviamente no se reconozca así. El llamado cuerpo gobernante está formado por 7 personas que son las que dirigen “toda la obra” a nivel mundial. Aunque es una asociación religiosa, la Watchtower se anuncia como una corporación, un término un tanto más empresarial. Puede que tengan razón en hacerlo, pues tienen una obsesión por las cifras. Cuentan con exagerado esmero las horas que sus miembros dedican a la predicación, los libros y publicaciones que reparten, los estudios bíblicos que imparten. Son exageradamente controladores con las cuentas y hacen que cada congregación deposite directamente a la cuenta de la Watchtower. Prácticamente los ancianos de la congregación no tienen autonomía para llevar las cosas de la congregación, todo lo deben consultar con la sucursal, que es la representación de la Watchtower.

Al testigo de Jehová se le exige altas normas morales. En las publicaciones aparecen de manera sistemática artículos referidos a la obediencia, la sumisión, al apartarse del modo de vida que Dios odia, que incluye no ver cierto tipo de películas o escuchar cierta música. También se dice que no se debe fijar la mente en cosas materiales y se advierte sobre el uso de las redes sociales. También se recuerda que un testigo debe vestir de buen modo y de forma modesta. “Dejen de tocar la cosa inmunda”, se les recuerda a los testigos. Se llega al punto de decir que si alguien es pintor, por ejemplo, debería evitar pintar la fachada de una iglesia o templo de otra religión, pues es la cosa inmunda. Y los testigos no deben ser relacionados con la religión falsa.

Sin duda a los testigos se les exige disciplina, a los testigos de a pie, claro está. El problema es que los actos de los dirigentes no siempre van de acuerdo a lo que exigen de otros.

Hace unos días, en la red encontré algo que me sorprendió. Y no lo hallé en una página “apóstata”, como ellos le llaman a las páginas que son críticas con la Watchtower. No. Lo que llamó mi atención fue un programa juvenil llamado Game Show Social. Es un programa que se apoya en el uso de internet y de las redes sociales para su contenido. El presentador es un joven bien peinado, vestido de forma moderna. Los concursantes son jóvenes, algunos de cabello largo -hombres-. Todo esto lo hago resaltar por lo que a continuación diré. En este programa cuando van a la parte de los patrocinadores, aparecieron varias marcas… y de pronto un fondo azul claro y unas letras que decían: jw.org. Sí. La página oficial de los testigos de Jehová.

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Esta es la imagen que apareció como patrocinador del programa. Pensé que quizá sería un montaje, así que regresé el video varias veces. No era un montaje, además la voz en off decía de forma clara el sitio jw.org. Busqué otros capítulos del programa y también aparecía el sitio jw.org como patrocinador.

Más allá del gasto que se hace para patrocinar un programa de concursos. Lo que más me extraña es que la Watchtower  patrocine un programa que está lleno de los tópicos de los que exige que se alejen sus jóvenes testigos. Al testigo se le enseña que la competencia es mala, por eso no existen equipos de futbol, por ejemplo, entre congregaciones. Se les dice que no amen al mundo, ni lo que hay en el. Yo pregunto ¿acaso un programa de concursos, que da obsequios no nos invita a amar al mundo, entonces por qué patrocinarlo?

Volviendo al ejemplo del pintor. Si este testigo que trabaja de pintor y quizá es empleado de alguien más, y se le manda a pintar la fachada de una iglesia, debe hacer un esfuerzo y ser “leal” a Jehová -según la Watchtower-, renunciando al empleo, así no lleve el sustento a su casa, pues no quiere tocar la “cosa inmunda”. Si este abnegado hermano se abstiene ¿por qué la Watchtower no, y hace todo lo contrario a lo que exige?

Porque aparte de todo, aquí nadie puede cuestionar nada, pues si lo hace, se le considera apóstata, pues tiene el espíritu del mundo y no respeta al “conducto que Dios designó”. Entiéndase a los 7 miembros de la Watchtower.

Si la Watchtower de vale de patrocinios en programas de este tipo, censurables desde su óptica ¿para qué presiona a sus miembros a que salgan a predicar?

Hace tiempo que esta religión en realidad se comporta más como una empresa global, como una corporación.

Por último dejo unos capítulos del programa e cuestión, que son los que sustentan lo que he escrito.

No sin antes advertir que mi crítica es a la cúpula gobernante de la Watchtower y no a los miembros de a pie, de los cuales doy fe que son gente honesta y sincera, que como lo dije, solo buscan servir a Dios.

Más información

Abusar de la fe

Mientras mi esposa y yo comprábamos unas cosas escuchamos una plática entre unos tenderos y una cliente. El diáologo iba más o menos así:

Cliente: la verdad, los que más ayudan son los mormones.

Tendero: Sí es cierto.

Cliente: Cuando uno va con ellos, luego luego le dan a uno una despensa. Como a las dos semanas va el obispo a la iglesia y te bautiza. Y te ayudan poniéndote un negocio. La verdad aquí sí conviene.

Tendero: Sí. Ellos soy muy distintos que los cristianos o los testigos de Jehová. Los católicos, esos de plano no dan nada. La verdad, los mormones sí ayudan.

Cliente: Sí. Y con ellos todo es más sencillo, no hay que estudiar mucho, todo te lo dicen más sencillo. Que hay que amar al padre celestial y ya.

Si este es el “método” de predicación de los mormones, no es de extrañar el gran crecimiento que han tenido en años recientes… el problema es que no predican el evangelio de Cristo sino el de Mammón, el dios de la riqueza, del materialismo. Un predicador mayormente debe brindar el mensaje de esperanza y consuelo de Cristo, si está en su mano y la persona lo requiere -que esté en situación precaria- deberá brindar alimento o cualquier otro tipo de ayuda… pero debe saber discernir el predicador si la persona tiene interés en su predicación o solo en el bien material. Como lo hizo Cristo cuando percibió que la multitud solo lo seguía porque los alimentaba. Cuando los notó hambrientos, claro que los alimentó, pero al ver que su interés era meramente material, se apartó de ellos.

No solo el que posee riquezas cae en la trampa del materialismo, también lo puede hacer el pobre que ve en las religiones una forma de obtener ganacias.

También las iglesias caen en un error grave al poner por delante de su predicación los bienes materiales. Cristo no prometió riquezas al que lo siguiera, sino una nueva vida. Estas iglesias que anteponen lo material, en realidad se parecen más a un partido político, ansiosos por tener más militantes. Estas iglesias por más que digan que su mensaje es el de Dios, no hacen más que evidenciar que sus intereses son bastante terrenales, desean poder. El camino de la salvación es angosto. Qué diferente.

Sobre la misericordia y como esta debería ser desligada de la predicación, me referiré en otra publicación

Elogio de la sencillez

¿Cómo debería ser la vestimenta de los predicadores? Imaginemos cómo sería la de Cristo y sus discípulos. Jesús, hijo de carpintero y sus discípulos, pesacadores, pastores, etc. Sin duda, el atuendo era sencillo. Y esta sencillez crsitiana contrasta con las vestimenta de algunos predicadores de nuestros tiempos.

Si lo importante es el mensaje, la ropa no debería sobresalir más que el evangelio que pretendemos comunicar. La labor del predicador es traer a la imaginación del público las palabras de Cristo, dichas hace casi dos mil años… pero de la misma manera sencilla y profunda que él lo hizo. Al final de cuentas a lo que aspiramos es a ser imitadores de Jesús. Muchas veces nos preguntamos por qué nuestra predicación no es tan efectiva, sabemos que algo nos falta, pero no sabemos qué. Pero le respuesta la tenemos tan cerca: nos falta sencillez. Así como un discurso lleno de palabras “cultas” se hace de difícil comprensión para la mayor parte de las personas, un atuendo ostentoso o demasiado formal creará una barrera o distancia entre el oyente y nosotros.

Hay muchas religiones que se empeñan en dar una buena impresión. Ponen como regla a sus miembros vestir de traje en sus actividades religiosas y en la predicación. Cuando se les pregunta la base bíblica para tal acción, responden que “no hay una base bíblica como tal, pero hay que dar una buena impresión”. Esta respuesta lleva algo de verdad y algo de mentira. La verdad está en que claro, somos portadores de la palabra de Dios y debemos hacerlo de forma digna. Pero la mentira está en que la dignidad dependa de nuestra ropa. Si así fuera, más de la mitad de los profetas del antiguo Israel quedaría desacreditado. El mismo Juan el Bautista, que era una especie de asceta, no calificaría para los altos estándares que estas religiones-corporaciones exigen de sus miembros.

Al menos en Latinoamérica, es difícil que el predicador trajeado, como si fuera gerente de algún banco o empresa multinacional conecte con la población sencilla de los países en vías de desarrollo. En un hombre trajeado, las personas del subcontinente no ven a un seguidor de Cristo, más bien identifican a un político -corrupto las más de las veces-, a un empresario, al cobrador, al banquero que nunca le dará un crédito… pero no al Cristo que caminó con los pobres, que alimentó a las muchedumbres hambrientas, que lavó los pies en gesto de humildad, que consoló al sufriente y rescató a la prostituta de ser apedreada.

Quizá algunos vean en estos predicadores trajeados a los miembros del Sanedrín, pulcramente vestidos, cuidadosos de su higiene hasta lo inconmensurable.

Las sandalias del pescador de hombres, llenas de polvo y gastadas, son contrarias a los mocasines bien lustrados de los predicadores trajeados.

Fe no es encubrimiento

Me traicionaría a mí mismo si no denunciara las injusticias. – Moseñor Luis Alberto Luna Tobar.

La única razón por la que un cristiano debería desobedecer a las autoridades seglares es porque estas se opongan a la labor de evangelización. Así lo explica de forma clara el apostol Pablo. Cuando no es así, los creyentes estamos obligados a respetar a los gobernantes y las leyes, pues, como dice el apóstol, estas autoridades existen para que haya un orden, así sea relativo.

Pero muchas veces las religiones se vuelven una especie de clanes en los que su clero -ya sea el declarado o el de facto- pide secrecía… hasta cuando hay delitos cometidos. Convencen a los creyentes de no denunciar ante las autoridades, porque eso es “ir contra Dios” pues ellos son los representantes de Él en la tierra. Al menos eso es lo que ellos dicen. Como receta para el agravio estos líderes recomiendan el perdón, rezar u orar mucho y todo dejárselo a Dios. Pero hacer esto, es muy grave… además de cometer el delito de encubrimiento.

En las últimas décadas se ha sabido en todo el mundo de casos de abuso sexual cometido contra niños y niñas dentro de las diversas religiones. Hechos sin duda aberrantes, que nada bajo ninguna circunstancia se justifican.

Los medios de comunicación han dado cuenta de estos abusos y de las cantidades millonarias que han tenido que pagar las distintas confesiones religiosas como reparación del daño y por haber encubierto a los pederastas. Católicos, evangélicos, testigos de Jehová, nadie se salva, todos han encubierto a agresores de niños. Por distintas razones: algunos por evitar el escándalo, otros por temor a que dismminuya su feligresía, unos más por pensar que es un ataque del César a su obra evangelizadora.

La realidad es que nadie debería pasar por este tipo de cosas y menos en los espacios que se suponen sirven para hacernos mejores personas. Pero si suceden, debemos denunciarlos, sin demora, sin titubeo, porque, y esto nos debe quedar muy claro, no debe permitirse nunca. Además, no es a nuestro hermano a quien acusamos, sino a un pederasta. A “un lobo con piel de oveja”. A un ser deleznable que no es capaz de caer en cuenta del irremediable daño y trauma que le causa a lo más pequeños del Reino de Dios. No importa si es obispo, sacerdote, párroco, pastor, anciano, siervo ministerial, cardenal. Al qe abuse, hay que denunciarlo.

Nadie es deleal a Dios por denunciar a un humano, pues los actos delictivos no los comete Dios sino el hombre, que merece castigo.

Fe no es encubrimiento.

¿Por fe o por obras?

Uno de los primeros cismas que ocurrieron fue en el siglo I y se dio entre Pablo y los cristianos de la congregación de Jerusalén. Pablo argumentaba que la justifiación viene por la fe, que no es por obra humana alguna, pues si así fuera, entonces el hombre no necesita del sacrificio de Cristo para ser salvo. En cambio, por parte de los llamados judaizantes, es decir, los cristianos que aún se aferraban a respetar las leyes y tradiciones judías, como Santiago, la fe no bastaba, hacían falta las obras, “pues hasta los demonios creen que Dios existe”. Por parte de Pablo, las Cartas a los Gálatas y a los Romanos dan cuenta de su defensa de la fe y la gracia de Dios. Por parte de Santiago está la carta homónima.

Sin duda es un tema polémico para el mundo cristiano.

Jesús dejó muy en claro que él “siempre hacías las cosas que le agradaban a su Padre”, es decir, obras. Pero estas, ¿eran movidas por un profundo amor a Dios o por acatar alguna ley?

Nadie estaría dispuesto a dar su vida en sacrificio por cumplir una ley, en cambio, muchas personas hacen grandes sacrificios por aquellos que aman, sin que nadie se los exija. Aquí, el argumento de Pablo lleva un punto.

Pensemos en un ejemplo que todos conocemos. En las ciudades los gobiernos establecen reglamentos para proteger al peatón; colocan semáforos para que los automóvilistas se detengan para que los andantes puedan cruzar la calle. Aquel que no respeta el semáforo, es multado. Como siempre, hay quien acata las reglas y quien no. Pero desntro de los que lo hacen habrá quien lo haga convencido de que es lo correcto, en cambio habrá quien lo haga por fuerza y no por gusto. Para que haya orden, el gobienro pone leyes que todos estamos OBLIGADOS a cumplir. Si todos los ciudadanos tuviéramos amor hacia nuestros semejantes y entendiéramos el valor de la generosidad, no se necesitarían leyes ni reglamentos, pues todos haríamos los correcto movidos por amor. Estaríamos cumpliendo el segundo mandato de Jesús.

Santiago argumenta que también los demonios creen que Dios existe. El argumento es algo mañoso, pues no es lo mismo creer que tener fe. Pues aunque la fe implica creer, también conlleva tener convicción y confiar de manera firme. Eso no lo tienen los demonios. Ellos saben que Dios existe, pero no confían en él, como no lo hizo satanás, quien no confió en Dios, ni en la necesidad de adorarle. Santiago en su carta dice: Muestráme tu fe sin obras y por mis obras te mostraré mi fe. Aquí, aparte de un cierta petulancia, lo que puede notarse es un cierto desconocimiento de la gracia Divina. Dios ama primero, como escribió el apóstol Juan. Porque ama, generoso da a su hijo como sacrificio expiatorio por los pecados, para el que CREE en él no muera, sino que tenga vida eterna. Estas palabras son ciertas y contundentes. Como dice Pablo, si por las obras que haga, el hombra ganará su salvación, entonces Cristo vino en vano.

Los judíos hacían muchas obras… pero había un gran problema, carecían de amor sincero muchas de ellas. Lo hacían porque la ley así se los dictaba y cada que podían, burlaban esa ley. Esa ley los tenía esclavizados.

Como puede notarse, Santiago no dimensionaba ni discernía la gracia de Dios de la misma forma que Pablo. Le costaba separarse de la tradición Judía.

Cuando el amor de Dios toca el corazón de un hombre y Cristo entra en su vida y la transforma, éste se hace imitador de Jesús y el fruto del espíritu brota feliz. Entonces este “hombre nuevo” al igual que Cristo, procura hacer las cosas que alegran al padre. Siempre con gozo y no con imposición.

El Resplandor de Damasco

Pedro Miguel Lamet ha nombrado así su novela cuyo personaje estelar es Saulo de Tarso, que luego sería conocido como Pablo, la versión romana de Saulo. La novela histórica El Resplandor de Damasco es la visión de un jesuita sobre la vida, obra y ministerio del “apóstol a las naciones”. Una visión un tanto incrédula sobre la conversión del evangelizador más dinámico y cosmopolita del pentecostés en adelante. Es como si Pedro Miguel en su intención por contarnos una historia, se quisiera desprender de su haber teológico. No veo por qué. Es evidente que la gran mayoría de los que leemos esta novela lo hacemos a partir de creencias. Negar el suceso de la conversión de Saulo, es negar que Cristo se le apareció en el camino; que le dijo: me eres un vaso útil. Es nulificar la fe. Si todas las cosas para Dios son posibles a través de Su Espíritu Santo y con Cristo como emisario, ¿por qué pensar que Saulo por sí mismo sería capaz de llevar a cabo la magnífica obra evangelizadora que emprendería? Saulo era un hombre bastante ilustrado en la ley judía, pero precisamente este alto conocimiento de la ley era lo que lo hacía fracasar en su afan por agradar a Dios. Él mismo lo explica en la carta a los Gálatas.

Pero he de decir que no obstante esa ausencia de fe. La novela cumple el cometido de acercarnos a una de las más fascinantes vidas.

Cristo sabía que la obra de extender el evangelio al mundo no la podían cumplir Pedro o Juan, pilares de la congregación, así reconocidos por Pablo. Ni su propio medio hermano Santiago, porque no es sino hasta la muerte del maestro, que Santiago abraza la fe.

Pablo tenía el corazón ardiente que no tenían los 11 apóstoles que acompañaron a Cristo en su ministerio. Por eso es muy correcto que el autor reconozca a Pablo como El Resplandor de Damasco.

La mujer en el plan divino

Durante los días creativos Dios en su poder fue formando todas las cosas de forma maravillosa y majestuosa. Como un gran artista diseñó el universo, los planetas, los mares…Y finalmente al hombre.

Antes del hombre, dice el Génesis, cada cosa creada le parecía bien a Dios. Porque estas cosas estaban completas. El universo en su admirable armonía, con el sol cumpliendo su función, al igual que cada estrella. Los animales estaban según su tipo, macho y hembra. No así el hombre, que estaba solo y no se sentía completo. Tenía alimento en abundancia, salud, perfección. Pero no estaba del todo satisfecho. Claro que disfrutaba de una relación plena con Dios, pero le faltaba con quien hacer compañía. El hombre en sus adentros sabía que algo -o alguien, mejor dicho- le hacía falta para ser verdaderamente completo y feliz.

No era bueno que el hombre permaneciera solo. Adán, el primer hombre, creado a la semejanza de Dios, allí, en ese hermoso jardín creado para él, para su disfrute… Pero Adán veía que los animales que le habían sido encargados andaban en pareja. Al verse solo, Adán se ponía triste. Así lo vio Dios y tomó una parte de Adán para formar a la mujer. Carne de su carne fue Eva para Adán.
Así que no es que a Adán le hiciera falta algo. Sino que en realidad no estaba completo. Por eso cuando Dios bendice el matrimonio de Adán y Eva les dice que son una sola carne.

No es en un plano secundario en el que Dios ha puesto a la mujer. No. La mujer complementa al hombre. Lo nutre, lo alienta, lo escucha. Lo enriquece con su amor y ternura. Y le pone la muestra de su laboriosidad. Tampoco es la mujer un sirviente para el hombre, ni un objeto. Pablo exhorta a los cristianos a acariciar a su propia carne. Y ¿quién es esa propia carne si no la mujer?

Los nacidos en Cristo debemos tener siempre presente que nuestra cónyuge no es nuestro primer prójimo, sino nuestro propio cuerpo.

Cristo fue el gran emancipador de la mujer. Le hizo ver cuán importante es la función que desempeña en la obra de Dios. Hoy en día las mujeres ocupan un lugar importante en la obra del Señor. Marcan la pauta en la predicación. Ministran con amor y hacen obras de misericordia. No intentan ocupar un puesto que no es el suyo. En vez de eso, se sujetan con mansedumbre al orden que Cristo estableció.

Así que la mujer sin duda, es protagonista del plan Divino.